Tu dispositivocruel. Tu sangrecomo el hielo. Una miradapuede matar. Mi dolor,tu emoción
Quiero amarte, pero es mejorno tocar(no tocar) Quieroabrazarte, pero missentidos me dicen quepare. Quiero besarte, perolo quiero demasiado (demasiado) Quiero probarte, perotus labiosson venenovenenoso. Eres venenocorriendo pormis venas. Eres veneno,no quieroromper estas cadenas. Tu boca,tan caliente. Tured, estoy atrapada. Tu piel,tan húmeda. Encaje negro ensudor. Te he escuchado llamarme, y esagujas y alfileres(y alfileres) Quierohacerte dañosólo para oirtegritarmi nombre. Noquiero tocartepero estásbajo mi piel(bajo mi piel) Quierobesarteperotus labiosson venenovenenoso. Eres veneno corriendo por mis venas. Eres veneno,no quieroromper estas cadenas. Veneno. Una miradapuede matar. Mi dolor,tu emoción. Quiero amarte, pero es mejorno tocar(no tocar) Quieroabrazarte, pero missentidos me dicen quepare. Quierobesarte, perolo quierodemasiado (demasiado) Quieroprobarte, perotus labiosson venenovenenoso. Eres venenocorriendo pormis venas. Eres veneno,no quieroromper estas cadenas. Veneno. Quiero amarte, pero es mejorno tocar(no tocar) Quieroabrazarte, pero missentidos me dicen quepare. Quierobesarte, perolo quierodemasiado (demasiado) Quieroprobarte, perotus labiosson venenovenenoso, sí. No quieroromper estascadenas. Veneno, oh no. Corriendo pormis venas,ardiendoenmis venas. Es veneno. No quieroromper estas cadenas.
Eres como una maldita droga para mí. Adicta, tremendamente adicta...
(Para mi gusto y satisfacción personal, dejo un remix de DJ Cammy de esta pedazo de canción de Alice Cooper...)
Todo era estable en su vida: la familia, los estudios, las amistades, el amor... no tenía queja de nada, llevaba la vida que quería y luchaba por perfeccionarla. Hasta que él apareció.
Entró en su vida como un huracán: devastador, arrasador, implacable e imparable. Dejó todo su mundo patas arriba. Todo lo que era estable, se volvió inestable: no sabía ni lo que quería, ni lo que sentía, ni entendía por qué le pasaba eso... Se sentía frágil, débil y vulnerable.
Aun ahora, con cierto orden en su vida y en sus días, con cierta estabilidad y con cierto conocimiento de lo que le pasa, se sigue sintiendo frágil, débil y vulnerable.
Porque es consciente del efecto que provoca en ella...
diumenge, 24 de juliol del 2011
A veces, la complicidad con una persona depende de las cosas que tengas en común con ella. Otras veces, esa complicidad no depende de lo que tenéis en común, si no de lo que sentís en común, de las circunstancias que os unen...
Somos muy distintos. En música, en estilo, en gustos, en visión de la vida... pero, a pesar de todo y por desgracia, hay algo muy fuerte que nos une: un momento de nuestra vida, una situación en nuestra vida por la cual hemos pasado los dos que hace que te comprenda de un modo que nadie más puede hacerlo. No ha sido una situación feliz, pero el hecho de saber y comprender por lo que estás pasando hace que, dejando de lado nuestras diferencias, me sienta muy unida a ti. Me gustaría que fuera por un motivo distinto, pero no es así, y no podemos hacer nada por cambiarlo. Ni qué decir tiene que, saber que ahora mismo lo estás pasando mal y que estás triste me parte el corazón... Quizá por eso ahora me gustaría poder darte un gran abrazo (aunque los odies), dejar que me toques los mofletes (sé que te encantan) y verte sonreír. Ya sabes que me gusta mucho tu sonrisa...
Muchas veces me has dicho y repetido que somos muy diferentes. Vale, puede que lo seamos, pero las circunstancias básicas de la vida nos unen, en ellas somos iguales, y, cielo santo, lo que sea que esté ahí arriba gobernando el universo sabe que te quiero muchísimo y que verte mal es una de las cosas que más odio... No veo el momento de escucharte y saber que estás bien.
Esto, en el fondo, no es un detalle demasiado grande... Pero, como eres un gran seguidor de mis escritos, quería demostrarte que me tienes para todo, para absolutamente todo lo que necesites. Si necesitas espacio, te daré espacio. Si necesitas comprensión, te daré comprensión. Si necesitas cariño, te daré cariño. Y si necesitas estar solo, te dejaré solo hasta que me necesites de nuevo...
Sonríe. Sonríe, sonríe, sonríe. De verdad, hazlo. Por ti, por mí, y por todos los que te queremos.
Ha llegado un punto en mi vida en el que la situación en la que me encuentro me está afectando enormemente... Así que, por ese motivo, voy a desaparecer unos cuantos días...
Estos últimos días, cuando me preguntan: "¿qué tal?, ¿cómo te va todo?", no sé si responder que todo me va bien, que todo me va normal, que no me va nada bien, o que lo único que deseo es coger un cohete con destinación a otro planeta y largarme de aquí de una vez.
Varios sectores de mi vida están bien: estoy sana, me llevo bien con mi familia y mis amigos son los mejores del mundo. Pero hay otros aspectos que son un auténtico caos...
Haga lo que haga, lo intente las veces que lo intente, siempre se acaban entrelazando los unos con los otros: estudios con amor con familia con amigos con ocio... Me gusta tener las cosas por separado. Pero, por desgracia, la vida de universitaria que aun no he empezado es un caos constante. Infinitas visitas al banco, al ayuntamiento, llamadas sin parar a la Universidad, a mis padres... Un follón inmenso, no lo recomiendo... Y este estrés liga directamente con mi vida amorosa...
Estamos pasando por ciertos problemas, pero... Quiero que Él tenga muy claro que, pase lo que pase, le querré siempre. Cariño, hay un cacho de mi corazón que siempre te pertenecerá, por mucho que pasen los años... Has llegado muy hondo, te has clavado en mi interior, y, aunque algún día dejes de quererme, yo continuaré haciéndolo (una, que es un poco tonta... qué te voy a contar, si lo sabes mejor que nadie...)
Así que te dedico la canción. "I will come back to life... but only for you."
¿Y la noche, bien, también? Sin comentarios. Una de esas noches en las que te arrepientes de haberte despertado, levantado o, incluso, en las que te arrepientes de existir. Porque por culpa de no sabes quién, el sueño de tu vida se ha visto gravemente dañado y, para colmo, sólo tienes ganas de morir.
Por mucho que lo intente, no consigo controlar las pesadas y saladas lágrimas que no dejan de salir de mis ojos.
Cada comentario, es más doloroso que el anterior.
Me costó recuperar las ganas de seguir con esto cuando cierto profesor me suspendió cierto trabajo. Aun así, lo hice. Con esfuerzo, pero lo hice.
¿Y ahora? Ahora me siento como una simple mensajera, de esos mensajeros medievales entre un rey y una reina de reinos enemigos que, si las noticias que llevaban no eran buenas, la pagaban con él. ¿Qué culpa tenía el pobre mensajero? Él sólo era un pobre mandao encargado de transportar un jodido mensaje entre dos personas que no pueden ni verse. Ese ha sido mi cometido. Explicar la situación a un lado y llevar el mensaje hacia el otro.
¿Y qué me encuentro? Que soy yo la culpable de todo. PUES VALE. Quizá lo sea. Ya no lo sé...
Yo sólo... Yo sólo soñaba con ir a la Universidad y sacarme la carrera que quería... No pedía nada más...
Siempre... siempre me habéis insistido en casa en que estudie, que no haga como vosotros, que me saque una carrera con futuro etcétera, etcétera, pero... Si sois vosotros mismos los que me animáis y, más tarde, me desanimáis... ¡¿Cómo voy a seguir adelante?!
Ese era el sueño de mi vida... Y sabéis, porque lo habéis visto, que me he esforzado como ninguna para llegar hasta donde estoy ahora... A las puertas de esto...
Y ahora... Ahora lo único que soy capaz de hacer es estar sentada en el comedor, mientras vosotros dormís, llorando a la vez que escribo esto porque no tengo el valor suficiente de decíroslo a la cara...
¿Por qué no tengo el valor? Sencillo... vuestras reacciones y vuestra actitud conmigo, ¿qué coño?,VOSOTROS, mi familia, tú que eres mi madre sobretodo, sois mi maldito motor de vida. Con vuestras palabras y acciones me muevo y... aunque parezca insensible y desagradecida, sois... sois lo que más quiero en esta jodida vida... Me modificáis el estado de ánimo con vuestro modo de tratarme, y es tanta la conexión que siento con vosotros que mi propio cuerpo nota cuándo estáis bien y cuándo estáis mal...
Me da miedo decirte esto a la cara, mamá, por lo que puedas decirme. Me da miedo reconocer que uno de los pocos motivos por los que sigo aquí, intentando ser feliz, eres tú y la carrera que quiero estudiar...
A tus ojos esta tarde he sido una estúpida. Pero intenta ponerte por un pequeño momento bajo el campo visual de mis gafas cuadradas... Con las simple cuatro cosas que me ha dicho quientúsabes y con lo que me has dicho tú añadiendo mi pesimismo, ya me da igual conseguir mi sueño o no.
Es así. Esa es la realidad que siento ahora.
Quizá con un par de días se me pase...
Por ahora, lo único que me queda hacer es seguir llorando en el comedor en silencio, como tantas otras veces he hecho, para que no os enteréis.
Sí, hoy he tenido uno de esos días en los que he perdido la ilusión de mi vida, las ganas de luchar por el sueño que llevo persiguiendo desde hace tres años.
Uno de esos días en los que me arrepiento de estar en esta jodida tierra de mierda.
En los que no entiendo qué cojones hago yo aquí si molesto a todo el mundo.
En los que, si no fuera por el ánimo de unos pocos... ya hubiera tirado la toalla y desaparecido.
Irte a la cama a altas horas de la mañana, muerta de sueño, y que, justo tumbarte, se te abran los ojos y te des cuenta de que Morfeo te ha abandonado... Jode, y jode mucho. Y jode más si, en el intento de dormirte, no dejas de dar vueltas, ni en la cama ni en la cabeza. Sí, ese runrun incesante que, a cada segundo y a cada vuelta en tu mente, te parte un poco más el corazón... Piensas y recuerdas todos los buenos momentos, las risas, los llantos, las sonrisas cómplices, las miradas... y es entonces cuando te das cuenta del distanciamiento que hay. ¿Qué cojones ha podido pasar? ¿Por qué ha tenido que ser así? Sigues dándole vueltas al coco. Tanto pensar te está matando, y lo sabes, pero en el fondo te da igual, porque lo único que quieres es encontrar una solución. Rectifico: una solución no, LA solución. La definitiva, la que te asegure que NO volverás a sentir en el pecho ese incansable dolor que te rasga el alma en dos... Y continuas con el runrun. Y runrun y runrun y runrun. Y que no puedes parar, aunque en el fondo tampoco quieres. Porque NECESITAS encontrar algún modo de acabar con esto, de dejar de sentirte mal, de intentar hacerle ver que dependes de todas y cada una de sus palabras. Dichas y sin decir. Y es que no hay peor tortura que intentar buscar la solución a lo que tú consideras un problema y no encontrarla. Entonces recuerdas las palabras que te dijo alguien una vez: un problema, si tiene solución, no es un verdadero problema. Te das cuenta que no encuentras la solución. Entonces... ¿esto es un verdadero problema? Las agujas del reloj siguen su eterno e inacabable giro, con su leve tic-tac, ese que cada vez te pone más enferma. Y, a cada minuto que pasa, tú das una vuelta en tu cama, tu cabeza se exprime y tu corazón se resquebraja lentamente... Y es entonces cuando te das cuenta de que es más necesario de lo que te pensabas. Pero no lo admites. ¿Para qué ibas a hacerlo? ¿Para sufrir más? Ya has sufrido y sufres bastante. En el fondo eres masoca y te gusta la autotortura. Pero eres así, no puedes hacer nada por evitarlo. Te preocupas por todo, dependes de quien no depende de ti y te sumes en un profundo pozo de dolor, autocompasión y pena... Evitas no extrañarle, pero es imposible. Y sonríes hacia ti misma con una sonrisa triste. Porque te das cuenta de que echas de menos algo que jamás tuviste: sus besos, sus abrazos, su tacto... Y, entonces, te pones boca abajo y lloras.