dissabte, 16 de juliol del 2011

Today is one of those days...

...en los que desearía no haberme levantado.



¿Qué tal la mañana? Bien, gracias.
¿Y la tarde? Mejor todavía.
¿Y la noche, bien, también? Sin comentarios. Una de esas noches en las que te arrepientes de haberte despertado, levantado o, incluso, en las que te arrepientes de existir. Porque por culpa de no sabes quién, el sueño de tu vida se ha visto gravemente dañado y, para colmo, sólo tienes ganas de morir.

Por mucho que lo intente, no consigo controlar las pesadas y saladas lágrimas que no dejan de salir de mis ojos.
Cada comentario, es más doloroso que el anterior.
Me costó recuperar las ganas de seguir con esto cuando cierto profesor me suspendió cierto trabajo. Aun así,  lo hice. Con esfuerzo, pero lo hice.

¿Y ahora? Ahora me siento como una simple mensajera, de esos mensajeros medievales entre un rey y una reina de reinos enemigos que, si las noticias que llevaban no eran buenas, la pagaban con él. ¿Qué culpa tenía el pobre mensajero? Él sólo era un pobre mandao encargado de transportar un jodido mensaje entre dos personas que no pueden ni verse. Ese ha sido mi cometido. Explicar la situación a un lado y llevar el mensaje hacia el otro.
¿Y qué me encuentro? Que soy yo la culpable de todo. PUES VALE. Quizá lo sea. Ya no lo sé...

Yo sólo... Yo sólo soñaba con ir a la Universidad y sacarme la carrera que quería... No pedía nada más...
Siempre... siempre me habéis insistido en casa en que estudie, que no haga como vosotros, que me saque una carrera con futuro etcétera, etcétera, pero... Si sois vosotros mismos los que me animáis y, más tarde, me desanimáis... ¡¿Cómo voy a seguir adelante?!
Ese era el sueño de mi vida... Y sabéis, porque lo habéis visto, que me he esforzado como ninguna para llegar hasta donde estoy ahora... A las puertas de esto...
Y ahora... Ahora lo único que soy capaz de hacer es estar sentada en el comedor, mientras vosotros dormís, llorando a la vez que escribo esto porque no tengo el valor suficiente de decíroslo a la cara...
¿Por qué no tengo el valor? Sencillo... vuestras reacciones y vuestra actitud conmigo, ¿qué coño?,VOSOTROS, mi familia, tú que eres mi madre sobretodo, sois mi maldito motor de vida. Con vuestras palabras y acciones me muevo y... aunque parezca insensible y desagradecida, sois... sois lo que más quiero en esta jodida vida... Me modificáis el estado de ánimo con vuestro modo de tratarme, y es tanta la conexión que siento con vosotros que mi propio cuerpo nota cuándo estáis bien y cuándo estáis mal...
Me da miedo decirte esto a la cara, mamá, por lo que puedas decirme. Me da miedo reconocer que uno de los pocos motivos por los que sigo aquí, intentando ser feliz, eres tú y la carrera que quiero estudiar...
A tus ojos esta tarde he sido una estúpida. Pero intenta ponerte por un pequeño momento bajo el campo visual de mis gafas cuadradas... Con las simple cuatro cosas que me ha dicho quientúsabes y con lo que me has dicho tú añadiendo mi pesimismo, ya me da igual conseguir mi sueño o no.
Es así. Esa es la realidad que siento ahora.

Quizá con un par de días se me pase...
Por ahora, lo único que me queda hacer es seguir llorando en el comedor en silencio, como tantas otras veces he hecho, para que no os enteréis.

Sí, hoy he tenido uno de esos días en los que he perdido la ilusión de mi vida, las ganas de luchar por el sueño que llevo persiguiendo desde hace tres años.
Uno de esos días en los que me arrepiento de estar en esta jodida tierra de mierda.
En los que no entiendo qué cojones hago yo aquí si molesto a todo el mundo.
En los que, si no fuera por el ánimo de unos pocos... ya hubiera tirado la toalla y desaparecido.

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