dimarts, 28 de juny del 2011

Born in another time.

Muchas veces me preguntan: ¿en qué época te hubiera gustado nacer si pudieras elegir?


Es una de las preguntas que más me gusta que me hagan. Quizá porque la respuesta, para mí, no es tan simple como parece...


Empezaré por la más antigua.
No me hubiera importado haber nacido en la Edad Media (la Alta Edad Media, más concretamente). Considero que hay muchas cosas que no sabemos de aquellos tiempos, y yo soy una persona muy curiosa.... Me hubiera gustado ser hechicera o cortesana de alguna hermosa dama (nada de reinas ni princesas, demasiado rosa para mí), o bien la hija de algún comerciante o viajero... Sí, hubiera estado bien.


Tampoco me hubiera importado haber nacido en el Renacimiento o en el Barroco, especialmente el Barroco. Las considero las épocas más hermosas de toda la historia de la humanidad. El Renacimiento, por el colorido y expresividad de sus pinturas; el Barroco, por la majestuosidad de sus esculturas (oh, bendito seas, Éxtasis de Santa Teresa) y la magnificencia de sus compositores (Bach, Händel...). Me hubiera encantado ser bailarina, o cantante de ópera, o una reconocida pintora...


De esos tiempos tan anticuados, pasamos a la magnífica y brillante década 1920-1930. Época de abundancia, de años felices, de cultura teatral y musical. En fin, un auténtico lujo.


Y, para acabar... Mi favorita, los años 80. ¡Benditos seáis, padres de la Movida Madrileña en general y de Mecano, Alaska y los Pegamoides, Nena, Buggles, Bangles, Queen, Euryhtmics, Rick James, Mike Oldfield y tantos, tantos otros en particular...! Lo que hubiera dado yo por haber podido vivir eso, por experimentar el placer de sentirse libre después de tantos años de dictadura, de la revolución sexual, cultural, musical, del "hago lo que me da la gana, porque me da la gana y tú no debes decirme qué debo o no debo hacer"...
Canción muy especial para mí. Fue la primera que canté en toda mi vida: a los 3 años y sin saber hablar, sorprendí a toda mi familia cantando en alemán, en un viejo Ford Fiesta negro, camino de Granada...




Y esta, para alguien especial, que se lee todas mis entradas y me pregunta con frecuencia "¿has escrito algo más?". Sé que te gusta mucho esta canción. Y sabes que te quiero :)

divendres, 24 de juny del 2011

Wall of silence.



Estaba intranquila.
Sentada frente al PC, miraba todas las páginas que se le ocurrían y escuchaba todas las canciones inventadas y por inventar para intentar no pensar. 
Pero era una labor prácticamente imposible. El nudo que tenía en la boca del estómago era demasiado grande, fuerte y apretado como para olvidarse de él tan fácilmente.


Había muchas cosas que detestaba en este mundo: que escribieran su nombre mal, que la gritaran, que le dijeran lo que tenía que hacer, pero, sobretodo... el silencio entre ella y alguna persona que quería. Eso era lo que más odiaba. No ser capaz de hablar con una persona querida la hacía sentir profundamente mal.


Y más si esa persona era Él.
Se sentía terriblemente enferma cuando intentaba iniciar algún tema de conversación y Él le respondía con monosílabos, o ponía caras raras. Aunque lo que la terminaba de matar era cuando le comentaba su silencio y Él contestaba "es que no sé qué decirte".
¿No sabes qué decirme?, pensaba, Si sabes que me tienes aquí, que no hago más que mirar tu conversación, que espero escuchar el maldito tururut de tu conversa... No sabes qué decirme, pudiéndome decir la más absoluta gilipollez, optas por el mutismo... Y no tienes ni idea de lo que tu mutismo provoca en mí, cariño.


Quería... quería estar con él. De veras lo quería. Pero el miedo a equivocarse y el profundo muro de silencio que había implantado entre ella y Él, la hacían retroceder. Quería sincerarse, decirle que no le quería, que le amaba, y que quería verle y tocarle y besarle y hacerle saber que estaba ahí, para Él, siempre que la necesitara, siempre que la quisiera... ella iba a estar ahí, por Él.


Porque Él era una de las personas que más le importaban en este mundo, que sentía cómo todo su interior se rompía cuando tenía la sensación de que se alejaba de ella, de que le perdía... Y no podía evitar deprimirse si Él estaba mal, alegrarse si Él estaba bien, preocuparse si Él estaba preocupado...
Hacía un par de días había leído una frase que reflejaba todo esto: Una persona es verdaderamente importante para ti cuando su estado de ánimo influye en el tuyo.
Exacto. Precisa y justamente eso. Se sorprendía. No tenía ningún tipo de sentido... Pero esa era la verdad. ¿Cómo iba a ser posible que una persona a la que no había visto nunca, a la que no había tocado nunca, y de la que sólo conocía la voz fuera tan importante para ella en tan poco tiempo?


Ah, su voz... Su dulce y tierna voz, esa voz que cada vez que escuchaba la tranquilizaba... Le encantaba cuando la llamaba por su mote; odiaba cuando la llamaba por su nombre. Si pudiera, grabaría su voz cada vez que le decía que la quería, para escucharlo cuando se sentía sola...


En fin, eran tantas las cosas que le gustaban de Él, que ni todos los folios del mundo serían suficientes para decirlas...

dimecres, 22 de juny del 2011

Zombie.


Todo esto, lentamente, me está matando.


Ya no sé nada.

Ya no sé ni quien soy, ni en qué día vivo, ni qué me hace mover cada día. No recuerdo cuándo fue la última noche que dormí bien, la última noche que descansé, que no tuve pesadillas. No recuerdo cuándo fue la última comida que comí a gusto, que no me dio ganas de vomitar con el primer bocado. No recuerdo cuándo fue la última vez que reí con ganas, a carcajada limpia, de esas que echas todo el aire de un sólo golpe. No recuerdo cuándo fue la última vez que vi mis ojos brillar por amor, la última vez que deseé estar contigo para siempre...


No sé dónde quedó la ilusión. 
Me he convertido en una especie de zombi: ni como, ni duermo, ni río. Me voy desplazando por el mundo sin rumbo, sin alma, sin ganas de seguir viviendo...


Quizá sólo es una mala racha...
Pero esta mala racha me está matando.

dimarts, 21 de juny del 2011

Shit.


Hay una frase que odio sobremanera que me digan: TENGO QUE HABLAR CONTIGO.


Esa frase, esas simples cuatro palabras, provocan en mí multitud de efectos: primero, sorpresa; después, temor, ya que mi cuerpo intuye que lo que me van a decir NO ES BUENO; a continuación, nerviosismo, puesto que las circunstancias normalmente impiden que esa persona pueda decírmelo en el acto; y, para finalizar, comida de olla, ya que si me lo dice una persona que me importa mucho, me entra EL MIEDO a que pueda estar enfadada conmigo o a que vaya a perderla...


Todo ese cúmulo de sensaciones, provocadas por (a veces) una simple e inocente frase, causan un devastador efecto en mí: migrañas.
Sufro de migrañas crónicas desde que era pequeña... Y, cuando me dicen algo que no me gusta o que me causa preocupación o que hace que me coma la cabeza, aparece cual huracán.
Es como tener a cuarenta o cincuenta Manolos del Bombo metidos en el cerebro: tocan y tocan sus tambores a un ritmo inconstante.
Son como brotes que me van y me vienen, y que hacen que tenga que encerrarme en una habitación oscura, tumbarme y permanecer con los ojos cerrados.


Y, todo esto, provocado por esa scheiße de frase...


Así que, por favor, la próxima vez que alguien quiera decirme la dichosa frase de las narices, QUE LO HAGA CUANDO VAYA A DECÍRMELO. Me ahorrará muchos dolores de cabeza (nunca mejor dicho) y mucho sufrimiento...
Gracias.

dilluns, 20 de juny del 2011

It's not about sex or champagne.


Desde pequeñita hay varias frases que no han dejado de repetirme:


-Es de bien nacidos ser agradecidos.


Muchas veces, cuando me dicen algun cumplido o algo que me gusta, digo "gracias". Y siempre me preguntan: "¿por qué das las gracias?"
No cuesta nada agradecer algo que te gusta. ¿Acaso no agradecemos cuando nos sostienen la puerta en un local? ¿O cuando nos dicen "jesús" o "salut" después de estornudar?
Pues con los cumplidos y con lo demás es lo mismo.


Nos estamos convirtiendo en una sociedad que está olvidando las palabras por favor, gracias y lo siento.
La buena educación se aprende desde pequeños, y es nuestra labor el mantenerla a flote...


-No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti.


Más claro, agua.
Si no te gusta que se rían de ti, no te rías tú de los demás.
Necesitamos ser más empáticos. Debemos ponernos en la piel del otro más a menudo.
La cantidad de dolor que (nos) ahorraríamos es inimaginable...


-Lucha por lo que quieres; no te rindas, o, al menos, inténtalo.


Muchas veces se nos plantean retos que creemos imposibles: las hemos suspendido todas y tenemos que recuperar, tenemos que afrontar un cambio inesperado en la família... Y pensamos: "no voy a poder hacerlo", "es imposible", "ni siquiera lo intento, ¿para qué?, no merece la pena".


ERROR. La mayor satisfacción de este mundo es intentar el reto más difícil y conseguirlo, sí. Pero también enorgullece y satisface el hecho de intentarlo y, aunque fracases, poder decir: "al menos lo he intentado y me ha servido para algo".


Si antes de empezar nos rendimos, jamás sabremos el resultado.
Pero si luchamos por lo que queremos, por nuestros sueños o nuestros anhelos... Saldremos victoriosos y con la lección aprendida.
Aunque fracasemos.

diumenge, 19 de juny del 2011

Life is a second.


¿Qué se supone que tengo que pensar cuando me dan una mala notícia?
Es entonces cuando me doy cuenta que la vida es un segundo. Y esa certeza me parte en dos, desgarrándome el corazón...

Odio los hospitales.

divendres, 17 de juny del 2011

Catharsis.



La Selectividad une a las personas.
 

Compañeros con los que no te habías hablado en dos años, te hablas con ellos ahora.
¿Cómo te ha ido?, te preguntan cuando te ven salir de la Facultad, después de un examen follador.
Y tú les miras, sonríes si te fue bien, lloras si te fue mal, y siempre contestas con el típico bueno..., para después alabar lo fácil que era o criticar su dificultad.
Empiezas a contrastar opiniones y respuestas, y te pones nerviosa cuando ves que la tuya no coincide con la de nadie... y te cagas en tu maldita cabeza por haber contestado eso.
Pero te alegras cuando escuchas que otra persona ha elegido la misma opción que tú, ya que no estás sola.


Otra de las características de la Selectividad son sus ruidos. La cantidad y diversidad de sonidos que se oyen en las aulas es inimaginable.
Desde la tos hasta los sorbos por la nariz, pasando por los movimientos frenéticos y espasmódicos de los pies y por los retortijones de estómago (¿producto de los nervios?)


También aprendes a dominar y calmar tus nervios.
Te dan el examen, pones las etiquetas, y hasta que no son y media en punto, no puedes abrirlos.
Esos minutos previos son fatales. Tus nervios aumentan, el corazón se acelera, el pulso se dispara, la tensión se eleva...


Cuando un examen te sale bien, todos se alegran.
Cuando un examen te sale mal, todos intentan alegrarte.
Este compañerismo hace que merezca la pena...

Y cuando entregas el último examen, el último de todos, el que significa el fin de los 3 peores días de tu vida... Sientes ganas de llorar.
Y lloras. Y tu cuerpo experimenta una dulce catarsis: eliminas, a través de tus saladas lágrimas, toda la tensión y la presión y la desesperación y los nervios de tantos días...
Y, cuando terminas, te sientes como nueva.


Efectivamente. El ser humano se une ante la adversidad.
Y la Selectividad es la prueba más difícil de todas.

dimarts, 14 de juny del 2011

Roulette.


Mañana empiezan los exámenes de Selectividad.
Tres días seguidos de nervios, prisas, nudos en el estómago... ya sabes, esas sensaciones que te bloquean el cuerpo cada vez que sabes que va a pasar algo grande, algo decisivo, algo en lo que te juegas tu futuro...


Llevo dos semanas enteras sin salir de casa (sólo salí para la maravillosa concentración de Harley Davidson), estudiando sin parar.

Por la cuenta que me trae, más me vale hacerlo bien...

diumenge, 5 de juny del 2011

Liar.



Mentiroso.
Durante este tiempo que hemos pasado juntos, he estado amando a una sombra, a alguien irreal.


Todo lo que hemos vivido hasta ahora ha sido una mentira, ¿verdad?
¿Cuántas más ha habido que yo no sepa?


Por el amor de Dios...
Has sido lo que más he querido con todo mi puto corazón en esta mierda de vida que tengo. Tú fuiste quien me sacó de la depresión que llevaba arrastrando desde hacía días.
Te di todo. Renuncié a miles de cosas por estar contigo.
¿Y me lo pagas así?


Siento que estoy muriendo. Que nada ni nadie puede ayudarme.
Confiaba en ti. Deposité en ti y en lo nuestro todas mis esperanzas e ilusiones. Hice todo lo posible para que esto fuera perfecto a pesar de la distancia...


Y lo has mandado todo a la mierda, por la sencilla razón de no querer hacer sufrir a una tiparraca que te hizo mucho daño en su momento. ¿Tú eres tonto?


Por tu estupidez e idiotez has conseguido que me aleje de ti.
Quizá irremediablemente.


Eres un niño todavía. Debes madurar.
Cuando me demuestres el cambio, quizá entonces y sólo entonces podamos tener un nuevo comienzo.


El tiempo lo dirá.

dissabte, 4 de juny del 2011


Estoy enamorada de una persona que es irreal. De alguien que no existe. La persona que más quiero en este mundo es una simple copia barata de otra que considera mejor que él. Y eso no me gusta.


Yo, lo único que quiero, es que se muestre como es. Que me enseñe su interior, y aprender a quererle en su totalidad, en su esplendor.


Ella me ha dicho que no tengo razón, que yo me he enamorado del de verdad. Pero yo no lo veo así.


A veces, miro nuestras conversaciones o le miro a él y veo a una persona tan distinta de la que conocí...
Y me siento como alguien en tierra extraña. Como si dos especies distintas de animales se hubieran enamorado...


Y lo odio. Odio esta situación, odio sentirme así, odio todo lo que me rodea... Me da asco: la situación, mis sentimientos, todo...


Es que no puedo más. Siento que voy a estallar de un momento a otro...


Ella también me ha dicho que ahora tengo las cartas sobre la mesa y que es doloroso. ¿Doloroso? ¿Perdona? Ahora mismo siento que me estoy rompiendo por dentro. Mi cabeza está a punto de estamparse contra la pared si no hago nada para remediarlo.


Pero, ¿qué?


Tú estás que parece que no estás. Silencios y más silencios. No sabes qué decirme. Me toca a mí el rol de sacar conversación. Y me estoy empezando a cansar...


Porque tus silencios duelen muchísimo más que si me clavaras 20 puñales en el corazón. Duelen de una forma desgarradora... Son como una tortura, como si me clavaran millones y millones de agujas por todo el cuerpo, como si me arrancaran las uñas de cuajo, como si me cortaran las extremidades una a una...


Sin anestesia.


Ni mi cabeza ni mi corazón están en condiciones de soportar tanta tontería.


Al final, voy a optar por la misma opción que tú: ante la indiferencia, el silencio y la pasividad, más de lo mismo.


A ver quién se cansa antes...


Porque esto duele y me está matando. Me mata lentamente, cual veneno en mi interior, me consume, deteriora y paraliza. Y lo odio. No estoy dispuesta a vivir así...

Always in my heart.


Éstas son las personas con las que he compartido los dos últimos años de mi vida.
Han pasado muchas cosas, risas, silencios, exámenes folladores, algún que otro pique por diferencia de bachillerato...
Pero, aun así, hemos sabido superar nuestras diferencias y unirnos, aunque quizá lo hicimos un poco tarde.


Todos, absolutamente todos vosotros estáis locos. Sois diferentes, especiales, distintos... qué coño, raros. Todos nosotros somos raros.
Quizá ese es el encantro de ésta nuestra clase... Que cada uno de nosotros tiene una locura especial y, al juntarlas todas, sale la mezcla explosiva y especial del grupo. Esa mezcla que nos ha otorgado tantas risas, tantos bailes, tantos cotilleos, tantos secretos guardados...


Nunca había tenido una clase como ésta.
Me da tanta pena no ver más a alguno de vosotros...
Porque todos tenéis vuestro encanto. Vuestra esencia. Eso que nos hace especiales. (OK, dejo la filosofía para otro momento, mejor...)


A resumidas cuentas, que aunque hablemos más o hablemos menos, hayamos compartidos más o hayamos compartido menos, os quiero mucho a tod@s.


Y dejo ya de ponerme ñoña porque sino me voy a emocionar y no quiero, que soy una sentimental.


Especial thanks to: Miriam Caldera, Marina Díez, Melania García, Ana María López y Sandra Peña.
Para vosotras, sobretodo para Marina, esto:

divendres, 3 de juny del 2011

Dancing with... teachers?



Esta noche, la fiesta del instituto. Música, comida, fotos, risas, bebida y... bailes.


¿Bailar con un profesor? ¿Yo? Bueno... Si el profe lo merece y me cae bien... Why not?
Quizá esta noche las 4 humanísticas bailemos con el profesor de Literatura Castellana...
Espero que sólo sea quizá.
Aunque queramos mucho al profesor, sería bastante (muy) incómodo el hecho de bailar con él.


Bueno, mientras no sea una Lambada ni ningún baile de esos agarraos...


Esta noche lo pasaremos bien, seh.