dijous, 1 de desembre del 2011

Bridges are coming down.


Analizo toda la información del escritorio. ¿Y de esto tengo que sacar yo una noticia en condiciones?, pienso. No se puede. Así no se puede trabajar. No puedo escribir algo decente de 5 párrafos con cabecera y título de una conferencia donde lo único que se hizo es pasar un vídeo de 24 minutos y donde la protagonista habló unos 10. Así, no.


Me saco las gafas y las dejo sobre la madera de la mesa. Me froto los ojos, cansados. Arqueo la espalda dolorida, estirándola. Miro de nuevo las hojas y me pregunto a mí misma: ¿de veras es eso lo que te preocupa?


Suspiro, con una sonrisa triste en los labios. Sabes que no. Sé que no. Pero oculto todo lo que siento bajo montones de papeles para no pensar en ello más de lo debido.


Porque si lo hago, todo podría cambiar. Pasar de ser un punto de apoyo a la razón del quiebre... No, yo no quiero eso. Yo quiero seguir siendo el punto de apoyo. Pero no puedo serlo si mi propio punto de apoyo está desequilibrado. Él desequilibrado, apoyándome, y yo desequilibrada, apoyándole. Explosiva combinación. Un tambaleo momentáneo (dos, en realidad) que para mí fue como derrumbe ha dejado mi base bastante afectada. Quizá pueda soportar uno más, como mucho dos, pero más ya sería el derrumbe. Y no quiero derrumbarme. No otra vez.


Así que no tambalees. Porque si tú tambaleas, yo tambaleo. Y si tambaleo yo, tambaleas tú. Y así entramos en un círculo vicioso del cual sólo se puede salir con el derrumbe de uno de los dos. Y posterior derrumbe del que quedaba. Y no. Los dos tenemos que seguir en pie para apoyarnos el uno al otro.


Miro por la ventana. Empieza a anochecer. Ya han encendido las luces de la Vila, y casi no veo. Pero tengo faena que terminar...


Suspiro largo y tendido -aaaaaaaaaaish...- mientras me coloco las gafas de nuevo. ¡Cómo quisiera poder gritar! ¡Cómo me gustaría escapar y correr y saltar y no tener que temer por si abro la boca más de la cuenta o si la cierro demasiado fuerte!


Analizo los papeles, otra vez. Rebufo al verlos. Me levanto, me preparo un café calentito y vuelvo. Miro el móvil: nada. Suspiro y vuelvo al teclado. Creo que esta noche va a ser muuuuy larga...

dimarts, 20 de setembre del 2011

Vuelta al trabajo.


He estado más de un mes fuera del blog.
¿Los motivos? Bueno... he empezado mi vida universitaria.
Me he mudado a un piso compartido con tres compañeras en el campus de la Universidad y ya he empezado mis clases para convertirme en futura periodista.
Por ese motivo, este blog va a tomar una dirección totalmente diferente...


En una de las asignaturas me han encargado hacer un blog única y exclusivamente de noticias. Hacer un blog nuevo me resulta demasiado costoso y, puesto que últimamente mi vida va viento en popa (esperemos que por mucho tiempo), voy a aprovechar este que tengo.
Así que, de momento, se acabaron mis reflexiones...


Ahora dedicaré el blog a las noticias de mi pueblo, Lloret de Mar -sí, ese maravilloso y fantástico pueblo (nótese la ironía) donde los turistas son cívicos y respetuosos con sus habitantes y donde los sábados por la noche una puede pasear tranquilamente por la riera y el paseo marítimo-, pero con otro punto de vista...
Ya veremos qué sale de todo esto.


Buenas noches desde Vila Universitària, Universitat Autònoma de Barcelona, Cerdanyola del Vallès, Catalunya, España.

dimecres, 3 d’agost del 2011

Labyrinths and roller coasters.


Miremoslo de este modo: el amor es, en cierto modo, como un laberinto: es fácil entrar pero muy difícil salir. Entras como quien no quiere la cosa, pensando que, como es un laberinto chiquitito, te será fácil salir de él. Gran error. Por muy pequeño que sea, el laberinto del amor tiene muchas curvas, subidas, bajadas, paredes que te impiden el paso y callejones sin salida. ¿Cómo salir, entonces, de semejante... tortura?
No puedes. No puedes salir. No puedes escapar. Para ello necesitas de alguien que te guíe hacia la salida y, muchas veces, es la misma persona que te metió en él...


Del mismo modo, podemos ver el amor como una montaña rusa. Te sientas (le conoces), te aseguras de estar bien sujeto (la seguridad de saber que le amas), el cosquilleo en el estómago de los nervios previos al arranque (las mariposas en el estómago de cuando te vas a confesar), el arranque de la atracción (se lo dices, le confiesas todo tu amor) y, aquí, puede tomar dos direcciones: la subida (eres correspondida), que suele ser lenta, dulce y suave (los primeros momentos de la relación); o la bajada (no eres correspondida), rápida, caótica, agonizante (la depresión de saber que no te ama).
Si tu camino ha sido la subida, como en mi caso, aquí no acaba la cosa. Después de la subida viene una bajada mayor (la primera discusión, con toda tu tristeza incluida) que puede volver a subir (os habéis arreglado) o que puede continuar en línea recta (hay un parón).
Y así va pasando la relación... subes, bajas, subes, bajas... Tus emociones y tu estado de ánimo dependen pura y enteramente de la persona a la que amas...
Hasta que, principalmente de golpe y sin previo aviso, el vagón se para. Te preguntas ¿qué ha pasado?, ¿por qué se para?, ¿qué he hecho de malo? y, prácticamente, te obligan a bajar del vagón.
Bajas, aturdida: ha sido emocionante, divertido y perfecto. Tanto, que no querías que terminara. No quieres que termine...
Pero muchas veces no depende de ti.
Así que lo único que te queda es tragarte el nudo que tienes en la garganta, aguantarlo en el estómago, e intentar no llorar...

Por mi parte, sólo espero que este vagón, MI vagón, no se pare nunca. Que el conductor no me obligue a bajar de él... Porque nunca se me ha dado bien tragarme los nudos o aguantarme las ganas de llorar.
Y más después de querer, de amar a alguien de este modo...
Sigue en marcha. Sigo en marcha. Voy intercalando grandes subidas con pequeñas bajadas. Es como una de cal y otra de arena. Pero prefiero eso a estar parada; porque esto, lo de ahora, esas grandes subidas y esas pequeñas bajadas, significan que nos da miedo cagarla, que nos importa la seguridad del vagón... En cambio, si se parara, si tú lo detuvieras... creo que me volvería loca.




Me ha tocado la lotería.

dijous, 28 de juliol del 2011

Poison.



Puedo decirlo más alto, pero no más claro...:


Tu dispositivo cruel.
Tu sangre como el hielo.
Una mirada puede matar.
Mi dolor, tu emoción 
 


Quiero amarte, pero es mejor no tocar (no tocar)
Quiero abrazarte, pero mis sentidos me dicen que pare.
Quiero besarte, pero lo quiero demasiado (demasiado)
Quiero probarte, pero tus labios son veneno venenoso. 
 

Eres veneno corriendo por mis venas.
Eres veneno, no quiero romper estas cadenas.
 

Tu boca, tan caliente.
Tu red, estoy atrapada.
Tu piel, tan húmeda.
Encaje negro en sudor.
 

Te he escuchado llamarme, y es agujas y alfileres (y alfileres)
Quiero hacerte daño sólo para oirte gritar mi nombre.
No quiero tocarte pero estás bajo mi piel (bajo mi piel)
Quiero besarte pero tus labios son veneno venenoso.

Eres veneno corriendo por mis venas.
Eres veneno, no quiero romper estas cadenas
.
Veneno.

 
Una mirada puede matar.
Mi dolor, tu emoción.
Quiero amarte, pero es mejor no tocar (no tocar)
Quiero abrazarte, pero mis sentidos me dicen que pare.
Quiero besarte, pero lo quiero demasiado (demasiado)
Quiero probarte, pero tus labios son veneno venenoso.

Eres veneno corriendo por mis venas.
Eres veneno, no quiero romper estas cadenas.
Veneno.

 
Quiero amarte, pero es mejor no tocar (no tocar)
Quiero abrazarte, pero mis sentidos me dicen que pare.
Quiero besarte, pero lo quiero demasiado (demasiado)
Quiero probarte, pero tus labios son veneno venenoso,
sí.

 
No quiero romper estas cadenas.

Veneno, oh no.
Corriendo por mis venas, ardiendo en mis venas.
Es veneno.

No quiero romper estas cadenas.

Eres como una maldita droga para mí.
Adicta, tremendamente adicta...






(Para mi gusto y satisfacción personal, dejo un remix de DJ Cammy de esta pedazo de canción de Alice Cooper...)

dimarts, 26 de juliol del 2011

Out of control.



Todo era estable en su vida: la familia, los estudios, las amistades, el amor... no tenía queja de nada, llevaba la vida que quería y luchaba por perfeccionarla. Hasta que él apareció.


Entró en su vida como un huracán: devastador, arrasador, implacable e imparable. Dejó todo su mundo patas arriba. Todo lo que era estable, se volvió inestable: no sabía ni lo que quería, ni lo que sentía, ni entendía por qué le pasaba eso... Se sentía frágil, débil y vulnerable.


Aun ahora, con cierto orden en su vida y en sus días, con cierta estabilidad y con cierto conocimiento de lo que le pasa, se sigue sintiendo frágil, débil y vulnerable.


Porque es consciente del efecto que provoca en ella...

diumenge, 24 de juliol del 2011



A veces, la complicidad con una persona depende de las cosas que tengas en común con ella. Otras veces, esa complicidad no depende de lo que tenéis en común, si no de lo que sentís en común, de las circunstancias que os unen...


Somos muy distintos. En música, en estilo, en gustos, en visión de la vida... pero, a pesar de todo y por desgracia, hay algo muy fuerte que nos une: un momento de nuestra vida, una situación en nuestra vida por la cual hemos pasado los dos que hace que te comprenda de un modo que nadie más puede hacerlo. No ha sido una situación feliz, pero el hecho de saber y comprender por lo que estás pasando hace que, dejando de lado nuestras diferencias, me sienta muy unida a ti. Me gustaría que fuera por un motivo distinto, pero no es así, y no podemos hacer nada por cambiarlo.
Ni qué decir tiene que, saber que ahora mismo lo estás pasando mal y que estás triste me parte el corazón... Quizá por eso ahora me gustaría poder darte un gran abrazo (aunque los odies), dejar que me toques los mofletes (sé que te encantan) y verte sonreír. Ya sabes que me gusta mucho tu sonrisa...


Muchas veces me has dicho y repetido que somos muy diferentes. Vale, puede que lo seamos, pero las circunstancias básicas de la vida nos unen, en ellas somos iguales, y, cielo santo, lo que sea que esté ahí arriba gobernando el universo sabe que te quiero muchísimo y que verte mal es una de las cosas que más odio... No veo el momento de escucharte y saber que estás bien.


Esto, en el fondo, no es un detalle demasiado grande... Pero, como eres un gran seguidor de mis escritos, quería demostrarte que me tienes para todo, para absolutamente todo lo que necesites.
Si necesitas espacio, te daré espacio.
Si necesitas comprensión, te daré comprensión.
Si necesitas cariño, te daré cariño.
Y si necesitas estar solo, te dejaré solo hasta que me necesites de nuevo...


Sonríe. Sonríe, sonríe, sonríe. De verdad, hazlo. Por ti, por mí, y por todos los que te queremos.

dissabte, 23 de juliol del 2011

Disappear.


Ha llegado un punto en mi vida en el que la situación en la que me encuentro me está afectando enormemente...
Así que, por ese motivo, voy a desaparecer unos cuantos días...

dimecres, 20 de juliol del 2011

A smile in a thousand tears.


Estos últimos días, cuando me preguntan: "¿qué tal?, ¿cómo te va todo?", no sé si responder que todo me va bien, que todo me va normal, que no me va nada bien, o que lo único que deseo es coger un cohete con destinación a otro planeta y largarme de aquí de una vez.


Varios sectores de mi vida están bien: estoy sana, me llevo bien con mi familia y mis amigos son los mejores del mundo.
Pero hay otros aspectos que son un auténtico caos...


Haga lo que haga, lo intente las veces que lo intente, siempre se acaban entrelazando los unos con los otros: estudios con amor con familia con amigos con ocio...
Me gusta tener las cosas por separado. Pero, por desgracia, la vida de universitaria que aun no he empezado es un caos constante. Infinitas visitas al banco, al ayuntamiento, llamadas sin parar a la Universidad, a mis padres... Un follón inmenso, no lo recomiendo...
Y este estrés liga directamente con mi vida amorosa...


Estamos pasando por ciertos problemas, pero... Quiero que Él tenga muy claro que, pase lo que pase, le querré siempre. Cariño, hay un cacho de mi corazón que siempre te pertenecerá, por mucho que pasen los años... Has llegado muy hondo, te has clavado en mi interior, y, aunque algún día dejes de quererme, yo continuaré haciéndolo (una, que es un poco tonta... qué te voy a contar, si lo sabes mejor que nadie...)


Así que te dedico la canción. 
"I will come back to life... but only for you."

dissabte, 16 de juliol del 2011

Today is one of those days...

...en los que desearía no haberme levantado.



¿Qué tal la mañana? Bien, gracias.
¿Y la tarde? Mejor todavía.
¿Y la noche, bien, también? Sin comentarios. Una de esas noches en las que te arrepientes de haberte despertado, levantado o, incluso, en las que te arrepientes de existir. Porque por culpa de no sabes quién, el sueño de tu vida se ha visto gravemente dañado y, para colmo, sólo tienes ganas de morir.

Por mucho que lo intente, no consigo controlar las pesadas y saladas lágrimas que no dejan de salir de mis ojos.
Cada comentario, es más doloroso que el anterior.
Me costó recuperar las ganas de seguir con esto cuando cierto profesor me suspendió cierto trabajo. Aun así,  lo hice. Con esfuerzo, pero lo hice.

¿Y ahora? Ahora me siento como una simple mensajera, de esos mensajeros medievales entre un rey y una reina de reinos enemigos que, si las noticias que llevaban no eran buenas, la pagaban con él. ¿Qué culpa tenía el pobre mensajero? Él sólo era un pobre mandao encargado de transportar un jodido mensaje entre dos personas que no pueden ni verse. Ese ha sido mi cometido. Explicar la situación a un lado y llevar el mensaje hacia el otro.
¿Y qué me encuentro? Que soy yo la culpable de todo. PUES VALE. Quizá lo sea. Ya no lo sé...

Yo sólo... Yo sólo soñaba con ir a la Universidad y sacarme la carrera que quería... No pedía nada más...
Siempre... siempre me habéis insistido en casa en que estudie, que no haga como vosotros, que me saque una carrera con futuro etcétera, etcétera, pero... Si sois vosotros mismos los que me animáis y, más tarde, me desanimáis... ¡¿Cómo voy a seguir adelante?!
Ese era el sueño de mi vida... Y sabéis, porque lo habéis visto, que me he esforzado como ninguna para llegar hasta donde estoy ahora... A las puertas de esto...
Y ahora... Ahora lo único que soy capaz de hacer es estar sentada en el comedor, mientras vosotros dormís, llorando a la vez que escribo esto porque no tengo el valor suficiente de decíroslo a la cara...
¿Por qué no tengo el valor? Sencillo... vuestras reacciones y vuestra actitud conmigo, ¿qué coño?,VOSOTROS, mi familia, tú que eres mi madre sobretodo, sois mi maldito motor de vida. Con vuestras palabras y acciones me muevo y... aunque parezca insensible y desagradecida, sois... sois lo que más quiero en esta jodida vida... Me modificáis el estado de ánimo con vuestro modo de tratarme, y es tanta la conexión que siento con vosotros que mi propio cuerpo nota cuándo estáis bien y cuándo estáis mal...
Me da miedo decirte esto a la cara, mamá, por lo que puedas decirme. Me da miedo reconocer que uno de los pocos motivos por los que sigo aquí, intentando ser feliz, eres tú y la carrera que quiero estudiar...
A tus ojos esta tarde he sido una estúpida. Pero intenta ponerte por un pequeño momento bajo el campo visual de mis gafas cuadradas... Con las simple cuatro cosas que me ha dicho quientúsabes y con lo que me has dicho tú añadiendo mi pesimismo, ya me da igual conseguir mi sueño o no.
Es así. Esa es la realidad que siento ahora.

Quizá con un par de días se me pase...
Por ahora, lo único que me queda hacer es seguir llorando en el comedor en silencio, como tantas otras veces he hecho, para que no os enteréis.

Sí, hoy he tenido uno de esos días en los que he perdido la ilusión de mi vida, las ganas de luchar por el sueño que llevo persiguiendo desde hace tres años.
Uno de esos días en los que me arrepiento de estar en esta jodida tierra de mierda.
En los que no entiendo qué cojones hago yo aquí si molesto a todo el mundo.
En los que, si no fuera por el ánimo de unos pocos... ya hubiera tirado la toalla y desaparecido.

diumenge, 3 de juliol del 2011

My nights.


Irte a la cama a altas horas de la mañana, muerta de sueño, y que, justo tumbarte, se te abran los ojos y te des cuenta de que Morfeo te ha abandonado... Jode, y jode mucho. Y jode más si, en el intento de dormirte, no dejas de dar vueltas, ni en la cama ni en la cabeza. Sí, ese runrun incesante que, a cada segundo y a cada vuelta en tu mente, te parte un poco más el corazón...
Piensas y recuerdas todos los buenos momentos, las risas, los llantos, las sonrisas cómplices, las miradas... y es entonces cuando te das cuenta del distanciamiento que hay. ¿Qué cojones ha podido pasar? ¿Por qué ha tenido que ser así?
Sigues dándole vueltas al coco. Tanto pensar te está matando, y lo sabes, pero en el fondo te da igual, porque lo único que quieres es encontrar una solución. Rectifico: una solución no, LA solución. La definitiva, la que te asegure que NO volverás a sentir en el pecho ese incansable dolor que te rasga el alma en dos...
Y continuas con el runrun. Y runrun y runrun y runrun. Y que no puedes parar, aunque en el fondo tampoco quieres. Porque NECESITAS encontrar algún modo de acabar con esto, de dejar de sentirte mal, de intentar hacerle ver que dependes de todas y cada una de sus palabras. Dichas y sin decir.
Y es que no hay peor tortura que intentar buscar la solución a lo que tú consideras un problema y no encontrarla.
Entonces recuerdas las palabras que te dijo alguien una vez: un problema, si tiene solución, no es un verdadero problema. Te das cuenta que no encuentras la solución. Entonces... ¿esto es un verdadero problema?
Las agujas del reloj siguen su eterno e inacabable giro, con su leve tic-tac, ese que cada vez te pone más enferma. Y, a cada minuto que pasa, tú das una vuelta en tu cama, tu cabeza se exprime y tu corazón se resquebraja lentamente...
Y es entonces cuando te das cuenta de que es más necesario de lo que te pensabas. Pero no lo admites. ¿Para qué ibas a hacerlo? ¿Para sufrir más? Ya has sufrido y sufres bastante. En el fondo eres masoca y te gusta la autotortura. Pero eres así, no puedes hacer nada por evitarlo. Te preocupas por todo, dependes de quien no depende de ti y te sumes en un profundo pozo de dolor, autocompasión y pena...
Evitas no extrañarle, pero es imposible. Y sonríes hacia ti misma con una sonrisa triste.
Porque te das cuenta de que echas de menos algo que jamás tuviste: sus besos, sus abrazos, su tacto...
Y, entonces, te pones boca abajo y lloras.

dimarts, 28 de juny del 2011

Born in another time.

Muchas veces me preguntan: ¿en qué época te hubiera gustado nacer si pudieras elegir?


Es una de las preguntas que más me gusta que me hagan. Quizá porque la respuesta, para mí, no es tan simple como parece...


Empezaré por la más antigua.
No me hubiera importado haber nacido en la Edad Media (la Alta Edad Media, más concretamente). Considero que hay muchas cosas que no sabemos de aquellos tiempos, y yo soy una persona muy curiosa.... Me hubiera gustado ser hechicera o cortesana de alguna hermosa dama (nada de reinas ni princesas, demasiado rosa para mí), o bien la hija de algún comerciante o viajero... Sí, hubiera estado bien.


Tampoco me hubiera importado haber nacido en el Renacimiento o en el Barroco, especialmente el Barroco. Las considero las épocas más hermosas de toda la historia de la humanidad. El Renacimiento, por el colorido y expresividad de sus pinturas; el Barroco, por la majestuosidad de sus esculturas (oh, bendito seas, Éxtasis de Santa Teresa) y la magnificencia de sus compositores (Bach, Händel...). Me hubiera encantado ser bailarina, o cantante de ópera, o una reconocida pintora...


De esos tiempos tan anticuados, pasamos a la magnífica y brillante década 1920-1930. Época de abundancia, de años felices, de cultura teatral y musical. En fin, un auténtico lujo.


Y, para acabar... Mi favorita, los años 80. ¡Benditos seáis, padres de la Movida Madrileña en general y de Mecano, Alaska y los Pegamoides, Nena, Buggles, Bangles, Queen, Euryhtmics, Rick James, Mike Oldfield y tantos, tantos otros en particular...! Lo que hubiera dado yo por haber podido vivir eso, por experimentar el placer de sentirse libre después de tantos años de dictadura, de la revolución sexual, cultural, musical, del "hago lo que me da la gana, porque me da la gana y tú no debes decirme qué debo o no debo hacer"...
Canción muy especial para mí. Fue la primera que canté en toda mi vida: a los 3 años y sin saber hablar, sorprendí a toda mi familia cantando en alemán, en un viejo Ford Fiesta negro, camino de Granada...




Y esta, para alguien especial, que se lee todas mis entradas y me pregunta con frecuencia "¿has escrito algo más?". Sé que te gusta mucho esta canción. Y sabes que te quiero :)

divendres, 24 de juny del 2011

Wall of silence.



Estaba intranquila.
Sentada frente al PC, miraba todas las páginas que se le ocurrían y escuchaba todas las canciones inventadas y por inventar para intentar no pensar. 
Pero era una labor prácticamente imposible. El nudo que tenía en la boca del estómago era demasiado grande, fuerte y apretado como para olvidarse de él tan fácilmente.


Había muchas cosas que detestaba en este mundo: que escribieran su nombre mal, que la gritaran, que le dijeran lo que tenía que hacer, pero, sobretodo... el silencio entre ella y alguna persona que quería. Eso era lo que más odiaba. No ser capaz de hablar con una persona querida la hacía sentir profundamente mal.


Y más si esa persona era Él.
Se sentía terriblemente enferma cuando intentaba iniciar algún tema de conversación y Él le respondía con monosílabos, o ponía caras raras. Aunque lo que la terminaba de matar era cuando le comentaba su silencio y Él contestaba "es que no sé qué decirte".
¿No sabes qué decirme?, pensaba, Si sabes que me tienes aquí, que no hago más que mirar tu conversación, que espero escuchar el maldito tururut de tu conversa... No sabes qué decirme, pudiéndome decir la más absoluta gilipollez, optas por el mutismo... Y no tienes ni idea de lo que tu mutismo provoca en mí, cariño.


Quería... quería estar con él. De veras lo quería. Pero el miedo a equivocarse y el profundo muro de silencio que había implantado entre ella y Él, la hacían retroceder. Quería sincerarse, decirle que no le quería, que le amaba, y que quería verle y tocarle y besarle y hacerle saber que estaba ahí, para Él, siempre que la necesitara, siempre que la quisiera... ella iba a estar ahí, por Él.


Porque Él era una de las personas que más le importaban en este mundo, que sentía cómo todo su interior se rompía cuando tenía la sensación de que se alejaba de ella, de que le perdía... Y no podía evitar deprimirse si Él estaba mal, alegrarse si Él estaba bien, preocuparse si Él estaba preocupado...
Hacía un par de días había leído una frase que reflejaba todo esto: Una persona es verdaderamente importante para ti cuando su estado de ánimo influye en el tuyo.
Exacto. Precisa y justamente eso. Se sorprendía. No tenía ningún tipo de sentido... Pero esa era la verdad. ¿Cómo iba a ser posible que una persona a la que no había visto nunca, a la que no había tocado nunca, y de la que sólo conocía la voz fuera tan importante para ella en tan poco tiempo?


Ah, su voz... Su dulce y tierna voz, esa voz que cada vez que escuchaba la tranquilizaba... Le encantaba cuando la llamaba por su mote; odiaba cuando la llamaba por su nombre. Si pudiera, grabaría su voz cada vez que le decía que la quería, para escucharlo cuando se sentía sola...


En fin, eran tantas las cosas que le gustaban de Él, que ni todos los folios del mundo serían suficientes para decirlas...

dimecres, 22 de juny del 2011

Zombie.


Todo esto, lentamente, me está matando.


Ya no sé nada.

Ya no sé ni quien soy, ni en qué día vivo, ni qué me hace mover cada día. No recuerdo cuándo fue la última noche que dormí bien, la última noche que descansé, que no tuve pesadillas. No recuerdo cuándo fue la última comida que comí a gusto, que no me dio ganas de vomitar con el primer bocado. No recuerdo cuándo fue la última vez que reí con ganas, a carcajada limpia, de esas que echas todo el aire de un sólo golpe. No recuerdo cuándo fue la última vez que vi mis ojos brillar por amor, la última vez que deseé estar contigo para siempre...


No sé dónde quedó la ilusión. 
Me he convertido en una especie de zombi: ni como, ni duermo, ni río. Me voy desplazando por el mundo sin rumbo, sin alma, sin ganas de seguir viviendo...


Quizá sólo es una mala racha...
Pero esta mala racha me está matando.

dimarts, 21 de juny del 2011

Shit.


Hay una frase que odio sobremanera que me digan: TENGO QUE HABLAR CONTIGO.


Esa frase, esas simples cuatro palabras, provocan en mí multitud de efectos: primero, sorpresa; después, temor, ya que mi cuerpo intuye que lo que me van a decir NO ES BUENO; a continuación, nerviosismo, puesto que las circunstancias normalmente impiden que esa persona pueda decírmelo en el acto; y, para finalizar, comida de olla, ya que si me lo dice una persona que me importa mucho, me entra EL MIEDO a que pueda estar enfadada conmigo o a que vaya a perderla...


Todo ese cúmulo de sensaciones, provocadas por (a veces) una simple e inocente frase, causan un devastador efecto en mí: migrañas.
Sufro de migrañas crónicas desde que era pequeña... Y, cuando me dicen algo que no me gusta o que me causa preocupación o que hace que me coma la cabeza, aparece cual huracán.
Es como tener a cuarenta o cincuenta Manolos del Bombo metidos en el cerebro: tocan y tocan sus tambores a un ritmo inconstante.
Son como brotes que me van y me vienen, y que hacen que tenga que encerrarme en una habitación oscura, tumbarme y permanecer con los ojos cerrados.


Y, todo esto, provocado por esa scheiße de frase...


Así que, por favor, la próxima vez que alguien quiera decirme la dichosa frase de las narices, QUE LO HAGA CUANDO VAYA A DECÍRMELO. Me ahorrará muchos dolores de cabeza (nunca mejor dicho) y mucho sufrimiento...
Gracias.

dilluns, 20 de juny del 2011

It's not about sex or champagne.


Desde pequeñita hay varias frases que no han dejado de repetirme:


-Es de bien nacidos ser agradecidos.


Muchas veces, cuando me dicen algun cumplido o algo que me gusta, digo "gracias". Y siempre me preguntan: "¿por qué das las gracias?"
No cuesta nada agradecer algo que te gusta. ¿Acaso no agradecemos cuando nos sostienen la puerta en un local? ¿O cuando nos dicen "jesús" o "salut" después de estornudar?
Pues con los cumplidos y con lo demás es lo mismo.


Nos estamos convirtiendo en una sociedad que está olvidando las palabras por favor, gracias y lo siento.
La buena educación se aprende desde pequeños, y es nuestra labor el mantenerla a flote...


-No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti.


Más claro, agua.
Si no te gusta que se rían de ti, no te rías tú de los demás.
Necesitamos ser más empáticos. Debemos ponernos en la piel del otro más a menudo.
La cantidad de dolor que (nos) ahorraríamos es inimaginable...


-Lucha por lo que quieres; no te rindas, o, al menos, inténtalo.


Muchas veces se nos plantean retos que creemos imposibles: las hemos suspendido todas y tenemos que recuperar, tenemos que afrontar un cambio inesperado en la família... Y pensamos: "no voy a poder hacerlo", "es imposible", "ni siquiera lo intento, ¿para qué?, no merece la pena".


ERROR. La mayor satisfacción de este mundo es intentar el reto más difícil y conseguirlo, sí. Pero también enorgullece y satisface el hecho de intentarlo y, aunque fracases, poder decir: "al menos lo he intentado y me ha servido para algo".


Si antes de empezar nos rendimos, jamás sabremos el resultado.
Pero si luchamos por lo que queremos, por nuestros sueños o nuestros anhelos... Saldremos victoriosos y con la lección aprendida.
Aunque fracasemos.

diumenge, 19 de juny del 2011

Life is a second.


¿Qué se supone que tengo que pensar cuando me dan una mala notícia?
Es entonces cuando me doy cuenta que la vida es un segundo. Y esa certeza me parte en dos, desgarrándome el corazón...

Odio los hospitales.

divendres, 17 de juny del 2011

Catharsis.



La Selectividad une a las personas.
 

Compañeros con los que no te habías hablado en dos años, te hablas con ellos ahora.
¿Cómo te ha ido?, te preguntan cuando te ven salir de la Facultad, después de un examen follador.
Y tú les miras, sonríes si te fue bien, lloras si te fue mal, y siempre contestas con el típico bueno..., para después alabar lo fácil que era o criticar su dificultad.
Empiezas a contrastar opiniones y respuestas, y te pones nerviosa cuando ves que la tuya no coincide con la de nadie... y te cagas en tu maldita cabeza por haber contestado eso.
Pero te alegras cuando escuchas que otra persona ha elegido la misma opción que tú, ya que no estás sola.


Otra de las características de la Selectividad son sus ruidos. La cantidad y diversidad de sonidos que se oyen en las aulas es inimaginable.
Desde la tos hasta los sorbos por la nariz, pasando por los movimientos frenéticos y espasmódicos de los pies y por los retortijones de estómago (¿producto de los nervios?)


También aprendes a dominar y calmar tus nervios.
Te dan el examen, pones las etiquetas, y hasta que no son y media en punto, no puedes abrirlos.
Esos minutos previos son fatales. Tus nervios aumentan, el corazón se acelera, el pulso se dispara, la tensión se eleva...


Cuando un examen te sale bien, todos se alegran.
Cuando un examen te sale mal, todos intentan alegrarte.
Este compañerismo hace que merezca la pena...

Y cuando entregas el último examen, el último de todos, el que significa el fin de los 3 peores días de tu vida... Sientes ganas de llorar.
Y lloras. Y tu cuerpo experimenta una dulce catarsis: eliminas, a través de tus saladas lágrimas, toda la tensión y la presión y la desesperación y los nervios de tantos días...
Y, cuando terminas, te sientes como nueva.


Efectivamente. El ser humano se une ante la adversidad.
Y la Selectividad es la prueba más difícil de todas.

dimarts, 14 de juny del 2011

Roulette.


Mañana empiezan los exámenes de Selectividad.
Tres días seguidos de nervios, prisas, nudos en el estómago... ya sabes, esas sensaciones que te bloquean el cuerpo cada vez que sabes que va a pasar algo grande, algo decisivo, algo en lo que te juegas tu futuro...


Llevo dos semanas enteras sin salir de casa (sólo salí para la maravillosa concentración de Harley Davidson), estudiando sin parar.

Por la cuenta que me trae, más me vale hacerlo bien...

diumenge, 5 de juny del 2011

Liar.



Mentiroso.
Durante este tiempo que hemos pasado juntos, he estado amando a una sombra, a alguien irreal.


Todo lo que hemos vivido hasta ahora ha sido una mentira, ¿verdad?
¿Cuántas más ha habido que yo no sepa?


Por el amor de Dios...
Has sido lo que más he querido con todo mi puto corazón en esta mierda de vida que tengo. Tú fuiste quien me sacó de la depresión que llevaba arrastrando desde hacía días.
Te di todo. Renuncié a miles de cosas por estar contigo.
¿Y me lo pagas así?


Siento que estoy muriendo. Que nada ni nadie puede ayudarme.
Confiaba en ti. Deposité en ti y en lo nuestro todas mis esperanzas e ilusiones. Hice todo lo posible para que esto fuera perfecto a pesar de la distancia...


Y lo has mandado todo a la mierda, por la sencilla razón de no querer hacer sufrir a una tiparraca que te hizo mucho daño en su momento. ¿Tú eres tonto?


Por tu estupidez e idiotez has conseguido que me aleje de ti.
Quizá irremediablemente.


Eres un niño todavía. Debes madurar.
Cuando me demuestres el cambio, quizá entonces y sólo entonces podamos tener un nuevo comienzo.


El tiempo lo dirá.

dissabte, 4 de juny del 2011


Estoy enamorada de una persona que es irreal. De alguien que no existe. La persona que más quiero en este mundo es una simple copia barata de otra que considera mejor que él. Y eso no me gusta.


Yo, lo único que quiero, es que se muestre como es. Que me enseñe su interior, y aprender a quererle en su totalidad, en su esplendor.


Ella me ha dicho que no tengo razón, que yo me he enamorado del de verdad. Pero yo no lo veo así.


A veces, miro nuestras conversaciones o le miro a él y veo a una persona tan distinta de la que conocí...
Y me siento como alguien en tierra extraña. Como si dos especies distintas de animales se hubieran enamorado...


Y lo odio. Odio esta situación, odio sentirme así, odio todo lo que me rodea... Me da asco: la situación, mis sentimientos, todo...


Es que no puedo más. Siento que voy a estallar de un momento a otro...


Ella también me ha dicho que ahora tengo las cartas sobre la mesa y que es doloroso. ¿Doloroso? ¿Perdona? Ahora mismo siento que me estoy rompiendo por dentro. Mi cabeza está a punto de estamparse contra la pared si no hago nada para remediarlo.


Pero, ¿qué?


Tú estás que parece que no estás. Silencios y más silencios. No sabes qué decirme. Me toca a mí el rol de sacar conversación. Y me estoy empezando a cansar...


Porque tus silencios duelen muchísimo más que si me clavaras 20 puñales en el corazón. Duelen de una forma desgarradora... Son como una tortura, como si me clavaran millones y millones de agujas por todo el cuerpo, como si me arrancaran las uñas de cuajo, como si me cortaran las extremidades una a una...


Sin anestesia.


Ni mi cabeza ni mi corazón están en condiciones de soportar tanta tontería.


Al final, voy a optar por la misma opción que tú: ante la indiferencia, el silencio y la pasividad, más de lo mismo.


A ver quién se cansa antes...


Porque esto duele y me está matando. Me mata lentamente, cual veneno en mi interior, me consume, deteriora y paraliza. Y lo odio. No estoy dispuesta a vivir así...

Always in my heart.


Éstas son las personas con las que he compartido los dos últimos años de mi vida.
Han pasado muchas cosas, risas, silencios, exámenes folladores, algún que otro pique por diferencia de bachillerato...
Pero, aun así, hemos sabido superar nuestras diferencias y unirnos, aunque quizá lo hicimos un poco tarde.


Todos, absolutamente todos vosotros estáis locos. Sois diferentes, especiales, distintos... qué coño, raros. Todos nosotros somos raros.
Quizá ese es el encantro de ésta nuestra clase... Que cada uno de nosotros tiene una locura especial y, al juntarlas todas, sale la mezcla explosiva y especial del grupo. Esa mezcla que nos ha otorgado tantas risas, tantos bailes, tantos cotilleos, tantos secretos guardados...


Nunca había tenido una clase como ésta.
Me da tanta pena no ver más a alguno de vosotros...
Porque todos tenéis vuestro encanto. Vuestra esencia. Eso que nos hace especiales. (OK, dejo la filosofía para otro momento, mejor...)


A resumidas cuentas, que aunque hablemos más o hablemos menos, hayamos compartidos más o hayamos compartido menos, os quiero mucho a tod@s.


Y dejo ya de ponerme ñoña porque sino me voy a emocionar y no quiero, que soy una sentimental.


Especial thanks to: Miriam Caldera, Marina Díez, Melania García, Ana María López y Sandra Peña.
Para vosotras, sobretodo para Marina, esto:

divendres, 3 de juny del 2011

Dancing with... teachers?



Esta noche, la fiesta del instituto. Música, comida, fotos, risas, bebida y... bailes.


¿Bailar con un profesor? ¿Yo? Bueno... Si el profe lo merece y me cae bien... Why not?
Quizá esta noche las 4 humanísticas bailemos con el profesor de Literatura Castellana...
Espero que sólo sea quizá.
Aunque queramos mucho al profesor, sería bastante (muy) incómodo el hecho de bailar con él.


Bueno, mientras no sea una Lambada ni ningún baile de esos agarraos...


Esta noche lo pasaremos bien, seh.

dimarts, 31 de maig del 2011

Rain.


Llovía. Mucho. Caminaba bajo la lluvia, despacio, con su chaqueta negra y su paraguas rojo, escuchando esa canción con la que se sentía tan identificada.


Hace tiempo que vive en un cuento del cual no quiere salir. Exacto. Si no quiere salir es, básicamente, porque no puede, porque la tiene hechizada... 
Sigue caminando. Ha decidido ir sola, no quiere la compañía de sus amigos, no le apetece.


Encantada, duerme con la almohada, y se olvidó de reír. No ríe porque no puede, porque no soporta más estar así, porque odia sus silencios...
Ha escogido el camino largo, de tierra. Le gusta mucho el olor a tierra mojada.


Dicen que es la bruja con tacón de aguja aliada de Lucifer. Puede que sí, que sea más mala persona de lo que se creía, pero no puede evitarlo...
En su camino, a pasos lentos, se fija en el paisaje. Las gotas de agua hacen postrarse las ramas a su paso.


Cuentan que era estrella pero la botella acabó con ella hasta hacerla enloquecer. No, lo que la ha hecho enloquecer ha sido la guerra entre mente y corazón...
Continua su camino, cuando una família de caracoles se cruza en él. Decide agacharse a observarlos.


Stop, mi hada, estrella invitada, victima del desamor. ¿Desamor? No, ella no sufre de eso. Ella sufre por amor, por la lejanía...
Uno de los caracoles casi es pisado por su pie. Arrepentida, lo coge y se lo pone en la mano.


Sube al coche, reina de la noche, olvida tu malhumor. El malhumor la domina. La rabia también. ¿Por qué es todo tan difícil? No deja de preguntárselo...
El caracol camina y camina en su mano, haciéndole cosquillas. Lo mira con ternura.


Embrujada, vive encadenada, a un viejo televisor. Si la televisión fuera capaz de distraerla... Pero no, nada puede distraerla, todo le recuerda a él y a él...
La lluvia sigue cayendo, empapándole la mano, los pantalones, pero no le importa.


Y de Samantha cuentan que fue musa de algún mediocre pintor. Él es el pintor de sus sueños, de sus esperanzas, pero parece que no se da cuenta...
Camina y camina, cada vez más triste, pero agradecida por la compañía de un solitario caracol.


Todo era derroche, reina de la noche. ¡Quién te ha visto y quién te ve! Por suerte o por desgracia, nadie parece verla. Se siente tan ignorada en ocasiones...
Un caracol apartado de su família, como a ella la han apartado de lo que más adora.


Cuentan que eras sexy, rutilante estrella, pero la botella acabó con tu poder. Ojalá algo tan común y corriente como el alcohol la hiciera olvidar lo sola que puede llegar a estar...
Se siente culpable. El pobre caracol no tiene la culpa de su soledad.


Stop, mi bruja, con tacón de aguja, victima del desamor. Desea con todas sus fuerzas no sentirse tan tremendamente ignorada, pero no lo consigue. El silencio es la peor arma contra ella...
Decide agacharse. Mira al caracol con ternura, que también le devuelve la mirada con sus antenitas.


Date prisa, envuélvete en la brisa, olvida tu malhumor. Si de verdad pudiera convertirse en brisa, iría hasta él, donde un suave viento rozaría sus labios...
Coge el caracol con la mano y lo deja en el suelo, con cuidado.


Stop, mi hada, estrella invitada, victima del desamor. Un beso volador para recordarle que ella está ahí, esperándole, deseando que le hable y le cuente de él...
Se levanta y sigue caminando. Su paraguas rojo empieza a moverse en círculos.


Acelera un poco más. No quiere llegar tarde. 
Al final, se harta de todo y cierra el paraguas. No importa la lluvia. No importa el viento. No importa mojarse.
Para ella, lo único que importa es él. Es saber que él sabe que puede contar con ella para todo. Es saber que él sabe que le espera. Es saber que él también la está esperando...


A lo lejos, ve a sus amigos. Agradece la lluvia y haberse mojado. Así, cuando le vean la cara no sospecharán que, durante todo el camino, ha llorado.

dilluns, 30 de maig del 2011

All for the money.


Empieza la semana.
Por un lado, empiezo la semana con energía.
Las preparatorias para la Selectividad no están siendo tan duras como creía... Pero mis nervios aumentan a cada hora que pasa y eso NO ES BUENO.


Por otro lado, estoy indignadísima.
Navegando por internet, ayer leí un artículo en un periódico on-line donde se decía que una industria farmacéutica de Canadá había encontrado la cura para el cáncer... pero que posiblemente la iba a ocultar.


Vamos a ver... ¿Estamos locos o qué? ¿Quién puede tener tan mal corazón como para ocultar la cura a una enfermedad que cada hora, día, semana, mes, año mata a millones de personas en el mundo?


Las razones que decía el artículo eran porque la medicina no requería patente y, por tanto, no iban a sacar beneficios...


¿En qué mundo vivimos? ¿Desde cuándo el ser humano se ha vuelto tan huraño y rastrero como para preferir aumentar su cuenta corriente a salvar la vida de las personas?


Hipócrates "creó" la medicina moderna para ayudar a las personas, para curar a enfermos y necesitados, y no para lucrarse. ¿No se supone que los médicos y farmacéuticos hacen un juramento a las bases que escribió Hipócrates? ¿No se supone que SU DEBER y SU TRABAJO es ayudarnos?


¿En qué momento de nuestra vida pasamos a valorar más el tamaño de nuestras carteras que el bienestar del mundo?


Una persona no se valora ni se aprecia por la cantidad de ceros que haya en su cartilla del banco, sino por la bondad que habita en su corazón.


Sea como sea, lo que está muy claro es que el dinero es la base de nuestro pensamiento actual.

Me voy a reír muchísimo cuando los políticos y los empresarios se den cuenta de que el dinero no se puede comer...